En camino hacia la paz

En los últimos meses, el gobierno de Juan Manuel Santos y la guerrilla de las FARC han alcanzado acuerdos en varios puntos importantes en la agenda de paz en Colombia; entre otros sobre la justicia transicional y la desaparición forzada. SweFOR acompaña a varios defensores y defensoras de derechos humanos quienes dan la bienvenida a los avances en el proceso,  a la vez, expresan preocupaciones sobre la inclusión de la sociedad civil en éste y la forma cómo van a ser implementados los acuerdos.

Una preocupación que levanta Francisco Marín Gutiérrez, integrante de Hijos e Hijas por la Memoria y contra la Impunidad, es la falta de información sobre el proceso: “La gente no cuenta con información profunda y completa, solo se queda con lo que transmiten los medios de comunicación grandes en Colombia, que muchas veces es manipulada. El campesino, el afro, el indígena, las personas de cualquier municipio fuera de los centros urbanos, no van a tener una posibilidad de tener un buen conocimiento acerca del proceso de paz”.

El 9 de abril 2015 miles de personas participaron en la marcha por la paz. La sociedad civil colombiana, quienes apoyan el proceso de paz, van a jugar un papel importante en la construcción de una paz duradera.

El 9 de abril 2015 miles de personas participaron en la marcha por la paz. La sociedad civil colombiana, quienes apoyan el proceso de paz, van a jugar un papel importante en la construcción de una paz duradera.

Esta carencia de información está conectada con otra debilidad expresada por muchos defensores y defensoras: la falta de representatividad en el proceso de paz de los grupos campesinos, afrocolombianos e indígenas y la invisibilidad de las mujeres. Fanny Rosmira Salas Lenis, representante legal de la organización étnico-territorial Cocomacia en Chocó, explica que las personas que menos han tenido la posibilidad de participar en el proceso “somos quienes más interés tenemos porqué vivimos donde está el conflicto”. Otro líder de la organización, Humberto Mosquera Andrade, comenta que “hay un problema con la agenda de paz. Están hablando sobre a donde van los actores desmovilizados después del acuerdo. Hablan del territorio pero no se sabe cuál. Si se trata de tierra colectiva titulada, queremos que los negociadores primero se sienten y hablen con nosotros.”

Fanny Rosmira Salas Lenis participó en el proceso de paz en Habana haciendo parte de la comité de las víctimas de Bojayá. Ella sostiene que hay una necesidad de más inclusión de la sociedad civil en el proceso de paz.

Fanny Rosmira Salas Lenis participó en el proceso de paz en La Habana haciendo parte de la comité de las víctimas de Bojayá. Ella sostiene que hay una necesidad de más inclusión de la sociedad civil en el proceso de paz.

Muchos de los defensores y defensoras expresan que un acuerdo entre las FARC y el gobierno no necesariamente conlleva a los cambios necesarios para la sociedad en general. Isabel Zuleta del movimiento Ríos Vivos Antioquia[1], aclara que la violencia estructural no va a desaparecer con la firma de los acuerdos, y que no habrá paz sin justicia y sin superar la violencia ambiental. “Vivimos en una sociedad machista y no se puede ver la paz verdadera sin acabar con el machismo.” Por su parte, Mauricio Castilla de Hijos e Hijas levanta el tema de la corrupción y se pregunta: “¿Cómo va a haber paz cuando hay tanta corrupción? Me gustaría ver una reforma, pero lo veo difícil”.

Diana Gómez Correal, también integrante de Hijos e Hijas menciona otro tema que es necesario abordar para alcanzar una paz digna que habilite la posibilidad de cambio, la violencia estatal: “ahora el Estado colombiano y la sociedad en general tienen la tarea de que las víctimas de la criminalidad estatal sean reconocidas y reciban un trato justo y simétrico.”

Las opiniones anteriores visibilizan la incertidumbre y las preocupaciones sobre lo qué podría pasar durante y después de un acuerdo de paz en La Habana. En conclusión, se puede decir que para tener una paz duradera, el anhelo de los defensores y defensoras de derechos humanos con quienes habló SweFOR es que el proceso de paz y su implementación sean incluyentes, que se tomen en cuenta las opiniones y preocupaciones de distintos grupos de la sociedad colombiana y que se les garantice una participación real en la toma de decisiones.

[1] Desde principios de este año SweFOR está en el proceso de evaluar una solicitud de acompañamiento por parte del Movimiento Ríos Vivos Antioquia, por el nivel de riesgo que enfrentan.