13 años después de la masacre de Bojayá: las víctimas esperan reparación colectiva

No hay muchos municipios en Colombia que hayan sufrido tanto por el conflicto armado como Bojayá. El 2 de mayo del 2002 se produjo la masacre en la cabecera municipal que dejó al menos 79 muertos. En las comunidades rurales la población ha sido afectada por numerosos hechos victimizantes cometidos tanto por el ejército como por la guerrilla y los paramilitares. Con el conflicto armado todavía presente en la zona, las víctimas están buscando la reparación colectiva, pero aún están esperando que el Estado implemente una ruta de atención, tan necesaria para que haya paz en el territorio. 

“Declaré a mi hermano y a mi hijo como desaparecidos ya en ese entonces pero nunca supe nada. Nadie me ha dado reparación por ellos y han pasado 13 años.”

Así resume un líder de una comunidad de la orilla del río Atrato la falta de avances en el proceso de reparación durante la segunda asamblea del Comité por los Derechos de las Víctimas de Bojayá, realizado en la comunidad de Bellavista el pasado mes de septiembre.

El Comité, conformado por las autoridades étnicas afrocolombianas, indígenas y organizaciones de víctimas de Bojayá fue creado por la delegación de víctimas de Bojayá que se reunió con los negociadores del Gobierno y de las Farc en La Habana a finales del 2014. Su propósito principal es asegurar que tres aspectos sean incluidos en el proceso de perdón a las víctimas de la masacre prometido por las Farc: la atención en salud para las personas que salieron lesionadas durante la masacre, la construcción de una casa de la memoria en Bojayá y la identificación de los cadáveres para incluir a todas las víctimas en la lista de fallecidos.

Representantes de las comunidades de Bojayá reunidos frente a la iglesia de Bellavista, donde pasó la masacre de 2 de mayo 2002.

Representantes de las comunidades de Bojayá reunidos frente a la iglesia de Bellavista, donde pasó la masacre de 2 de mayo 2002.

Además de esta labor, el Comité está llevando a cabo acciones para que haya avances en el proceso de reparación colectiva en la zona, ya que trece años después de la masacre las comunidades todavía no han sido reparadas. En el marco de este proceso el Comité ha realizado asambleas en Bellavista Vieja, en el mismo sitio donde murieron sus familiares en el 2002. Uno de los objetivos ha sido que se tomen las declaraciones de los hechos victimizantes que, además de la masacre, han sufrido las comunidades afro e indígenas, por ejemplo desplazamientos, asesinatos, confinamientos, violencia sexual y amenazas cometidos por todos los actores armados desde 1985 hasta ahora. Teniendo en cuenta que el Ministerio Público aún no había tomado las declaraciones sobre estos hechos, el Comité tomó la iniciativa de convocar asambleas en Bojayá para adelantar el proceso. Sin embargo, en la segunda asamblea no hubo suficiente personal del Ministerio Público para tomar las declaraciones lo que motivó la realización de un trabajo de preparación de las víctimas con las organizaciones internacionales. El líder de la comunidad de la orilla del río Atrato cuenta:

“El trabajo que hacemos ahora con los organismos internacionales no debería ser necesario. El Estado ya debería haber hecho esta reparación.”

En 2012, SweFOR mandó una carta firmada por veintinueve organizaciones internacionales al Estado Colombiano solicitando que se respetaran los derechos humanos, se atendiera las necesidades humanas y que se cumpliera con los derechos de justicia, reparación y protección para las comunidades afros e indígenas del municipio de Bojayá, víctimas de la masacre en Bellavista. Aunque se recibieron respuestas de la Presidencia de la República, los Ministerios de Educación, Interior y Vivienda y también de la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas no hubo compromisos concretos sobre cómo iban a garantizar y proteger el derecho a la reparación integral, colectiva e individual de las víctimas, y esta tarea todavía está por cumplir.

Leyner Palacios, quien estuvo en Bellavista durante el enfrentamiento entre los paramilitares y las Farc, es ahora uno de los líderes que está reclamando los derechos de las víctimas.

Leyner Palacios, quien estuvo en Bellavista durante el enfrentamiento entre los paramilitares y las Farc, es ahora uno de los líderes que está reclamando los derechos de las víctimas.

Ahora el Comité espera que se tome el registro de los hechos, el primer paso hacia la reparación, como expresa Leyner Palacios, uno de los miembros del comité:

                “Esperamos que el gobierno reconozca que nosotros en las comunidades hemos sufrido durante el conflicto. Después empieza la etapa de reparación con la discusión sobre cómo reparar.”