La memoria en los huesos – SweFOR observa exhumaciones de víctimas del conflicto armado interno

En Guatemala, hablar de exhumaciones necesariamente nos sitúa en el presente y su relación con el pasado. Exhumar implica recordar y legitimar la memoria colectiva de quienes decidieron no olvidar. Significa contar la otra parte de la historia, la de los y las sobrevivientes, así como de aquellos que murieron; para muchos, la exhumación es vinculada a la lucha por el derecho a la verdad y contra la impunidad. Exhumar es un importante paso para darles paz a las personas, para dignificar a familias y a comunidades enteras que han sufrido en un conflicto. Sirve para re-construir la verdad, y es valiosa para las personas en función de que permite reconocer que su historia también es legítima aunque tal vez no esté en los libros oficiales.

Exhumación en proceso

En abril de 2018 observarnos –por petición de la Asociación de familiares Detenidos-Desaparecidos de Guatemala (FAMDEGUA) – una serie de búsquedas y exhumaciones realizadas por la Fundación de Antropología Forense de Guatemala -FAFG- en la aldea Cuxpemech, del municipio de Cobán, Alta Verapaz, Guatemala. Allí se encontraron nueve osamentas de mujeres, hombres y niños que entre los años de 1982 y 1983 fallecieron por masacres perpetradas por el Ejército, o por enfermedades que contrajeron cuando vivieron escondidos en la montaña. Debido a la persecución sistemática y el fuerte hostigamiento que sufrieron estas comunidades, sus familiares no tuvieron más remedio que enterrarlos de manera rápida y en la clandestinidad, sin la posibilidad de hacerlo según sus tradiciones.

Durante las exhumaciones se pudieron identificar tres momentos claves: el antes, el durante y el después. El antes corresponde a la búsqueda de las fosas, cuya ubicación no hubiera sido posible sin la guía de los familiares; quienes pese al tiempo transcurrido, en la mayoría de los casos sabían con bastante exactitud dónde se encontraban los restos. De las 10 búsquedas emprendidas, sólo en una de ellas no se logró encontrar el cuerpo; en las otras nueve se logró localizar a las víctimas luego de largas caminatas, lluvias intensas, y una vegetación extensa y cambiante. En otras palabras, la esperanza de darles una digna sepultura mantuvo viva la memoria por más de 30 años.

El durante hace referencia a la excavación, momento que vino acompañado de un sin número de emociones para los familiares y la comunidad: tristeza, ansiedad, esperanza, miedo, dolor, melancolía, y frustración, son sólo algunas. En el instante en el que se encontraron los restos, se reactivó el vínculo con el pasado, se reavivaron los recuerdos, y también se creó un espacio para re-construir la memoria colectiva: las antiguas generaciones contaron su historia, y las nuevas generaciones conocieron la verdad de los hechos. En Cuxpemech, muchos jóvenes estuvieron involucrados en la excavación movidos por el interés de conocer lo sucedido, y ver con sus propios ojos, la historia que alguna vez les fue negada.

KrF Guatemala

Ceremonia espiritual en memoria de las víctimas exhumadas

El después representa la esperanza que mantienen los familiares de poder inhumar a sus víctimas de manera respetuosa y según sus tradiciones. Sin embargo, antes de que esto tenga lugar, la FAFG llevó los restos a la capital para realizar los análisis pertinentes. Este es un proceso que toma tiempo –varios años- y que fue informado y comunicado de manera transparente a todos sus habitantes. Entendido esto, la noche en la que se dieron por terminadas las exhumaciones, la comunidad de Cuxpemech realizó una ceremonia espiritual por los restos encontrados. Hubo comida para los vivos y muertos, hubo historia, hubo fiesta, hubo gratitud, hubo reconocimiento y hubo dignificación.

Por último, a pesar de la particularidad de cada una de las exhumaciones realizadas, se pudo identificar que todas tienen algo en común: 36 años después, sus familiares aún querían hallar sus restos y sentir la tranquilidad de no haberlos olvidado. De acuerdo con FAMDEGUA, organización que lideró todo el proceso, el fin más importante de estas exhumaciones fue encontrar los restos de las víctimas para darles una digna sepultura, y así ayudar en el proceso de duelo a las familias. No se ha hablado de procesar penalmente a alguien por los actos cometidos, los sobrevivientes buscan principalmente acceder a la verdad, aunque fuera a través de los huesos.

SweFOR reconoce lo importante que es el derecho a la verdad y la justicia en contextos de post-conflicto como Guatemala y se solidariza con las organizaciones y personas que llevan procesos de justicia transicional en Guatemala.

Sandra Martínez, Observadora de Paz, Guatemala