Misión de Observación: la situación de la población damnificada después un año del sismo

Los días 4 al 6 de septiembre del año en curso, organizaciones de derechos humanos organizaron una Misión Civil de Observación para documentar y visibilizar las condiciones en las que viven las personas damnificadas después de un año del sismo en la Costa de Chiapas. Como afirman las organizaciones participantes de la Misión en su comunicado, la situación sigue precaria y persisten violaciones al derecho a la educación, a la salud, al agua y al saneamiento, así como a vivienda y vida digna.

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Tomando testimonio en una de las comunidades en la costa de Chiapas. Foto: SweFOR México

El 7 de septiembre de 2017 un sismo de magnitud 8.2 sacudió la costa de Chiapas y el Istmo de Tehuantepec en Oaxaca. El sismo afectó gravemente a los habitantes de la zona: más de 80 mil viviendas padecieron daños, así como numerosas infraestructuras públicas a todos los niveles: escuelas, centros de salud, pozos de agua potable y fosas sépticas. Organizaciones parte de la “Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos Todos los Derechos para Todas y Todos” (Red TdT), en la cual hace parte el Centro de Derechos Humanos Digna Ochoa, organización acompañada por SweFOR México, organizaron una Misión Civil de Observación para documentar la situación después de un año.

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Escuchando testimonio en una de las comunidades damnificadas en la costa de Chiapas. Foto: SweFOR México

Miles de familias sin fondos para reparar sus viviendas

Durante la Misión se visitaron 4 comunidades en el municipio de Tonalá y Pijijiapan, donde se visitó a familias damnificadas que contaron y mostraron las condiciones adversas en las cuales siguen viviendo. Varias mujeres destacaron que no se les han entregado todos los fondos que les asignaron por la pérdida total de su casa. Debido a esto, tuvieron que suspender los procesos de reconstrucción al no alcanzarles el dinero para pagar la mano de obra o el material para ventanas, puertas o el techo.

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Casa damnificada, todavía hoy sin reparación. Foto: SweFOR México

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Un nueva casa, parte del proyecto de la reconstrucción. Foto: SwefOR México

Otras personas damnificadas denuncian que recibieron un folio por parte de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU), pero al no estar inscritos en el censo de la municipalidad no recibieron ninguna ayuda. Por esa razón, una de las peticiones que más se escucha es que se vuelva a realizar un censo que refleje las reales necesidades de la población. Según el Centro Digna Ochoa cerca de 8.000 familias se quedaron sin recibir ningún fondo (Ver comunicado de Red TDT).

Un señor de la comunidad Gustavo López, en Pijijiapan, dice:

“Mi casa ha sufrido una pérdida total, pero los funcionarios de SEDATU solo me dieron un folio de pérdida parcial y con eso no puedo volver a construir mi casa. Por eso sigo viviendo en la cocina que es la única parte que no se cayó.”

La misión también visitó comunidades en donde se han generado procesos de reconstrucción comunitaria, focalizados no solo en la reconstrucción de las viviendas sino también en el fortalecimiento organizativo y del tejido social. Esto se ha logrado gracias al acompañamiento del CDH Digna Ochoa y otras organizaciones especializadas en temas de agua y vivienda de adobe.

“En estos tipos de procesos se requieren menos fondos porque se genera un trabajo colectivo, fortaleciéndose las relaciones y revirtiéndose los efectos negativos del sismo” , dice Nataniel Hernández del Centro de Derecho Humanos Digna Ochoa.

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Visitando casas afectadas después el sismo. Foto: SweFOR México

Más allá de una vivienda: el rol de las mujeres en el proceso de reconstrucción

En todas las comunidades visitadas observamos una masiva participación de las mujeres. En sus relatos señalan que el sismo no ha representado solo la pérdida material de su casa, sino que les ha obligado a cambiar su estilo de vida, causando también daños emocionales y económicos. Varias mujeres cuentan cómo han tenido que reorganizarse para cuidar a sus hijos con discapacidades, otras cuentan cómo se han movilizado para exigir los fondos que les corresponden. En sus palabras se percibe exasperación, pero al mismo tiempo una fuerte determinación.

Jazmine Hernández, integrante del Centro de Derechos Humanos Digna Ochoa, nos dice:

“Para las mujeres, la pérdida de sus casas representa también la pérdida de su espacio de vida. Es en la casa donde transcurren la mayor parte de su tiempo, es en la casa donde generan sus pequeños ingresos y es por eso que han sido las mujeres quienes más se han organizado para reclamar los fondos para el proceso de reconstrucción. Además, por la asignación de los roles de género, la responsabilidad de la casa es asignada a las mujeres y, en ese sentido, ha recaído en ellas la tarea de reconstrucción, causándoles un aumento de carga de trabajo y estrés.”

Tras las condiciones de las personas damnificadas después de un año del sismo, las organizaciones de la sociedad civil que integran la Misión Civil de Observación piden que el nuevo gobierno a nivel municipal, estatal y federal responda a las necesidades de la población afectada y que busquen un mecanismo eficaz para asegurar un proceso de reconstrucción que asegure una vida digna.

Conferencia de prensa en Tuxtla que relata lo observado en las comunidades afectadas. Foto: SweFOR México

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Foto de los integrantes de la Misión de Observación. Foto: Red TDT

 

Equipo SweFOR México 2018